SOBRE MÍ

Mi nombre es Santiago Otero, y nací el 24 de abril de 1978 en Buenos Aires, Argentina.

Examen de TKD

Allá por el año 1993, en un examen de Taekwondo.

 

Mi historia con las artes marciales comenzó con el Taekwondo WTF en 1992, a la edad de 14 años. Con los años de práctica me fui dando cuenta de que este Taekwondo que estaba aprendiendo no era como todos los demás de la WTF. Aquí no había torneos ni competiciones, y no usábamos ningún tipo de protección cuando hacíamos combate con contacto.

 

Así todo, fueron años de entrenamiento muy duro. Era habitual volver a casa con hematomas en los brazos luego de haber parado un montón de golpes y patadas durante la clase. Además, no había restricciones de edad, graduaciones o tamaño corporal cuando hacíamos combate libre. Por eso era normal que el profesor, cuando me ponía a pelear contra alguien que me superaba en graduación, edad, experiencia y contextura física recibiera alguna patada en el estómago que me dejaba sentado en el suelo.

 

"No es nada, no es nada..." decía el profesor. Había que levantarse y continuar...

 

Pero, el "medio vaso lleno" de este entrenamiento extremo es que gracias a él desarrollé una resistencia física y una elongación excepcionales. Si bien siempre fui alto y delgado, mi cuerpo estaba fibroso y con el abdomen marcado. Y también, este entrenamiento duro me ayudó a mejorar enormemente mi constancia y mi resiliencia. Algo que me ayudó a progresar en otras áreas de la vida.

Taikai FSA

Con Juan Manuel y mis alumnos en Brasil en 2014.

 

Pero había algo…

 

Con el tiempo fui descubriendo que esta escuela de Taekwondo no estaba afiliada a ninguna federación o asociación marcial. Y por eso, cuando me otorgaron el cinturón negro, terminé descubriendo que no tenía nada de valor en ninguna otra escuela de Taekwondo. Eso fue lo que más me dolió, porque significaba que todo el esfuerzo y el dinero invertido al cabo de años estaba prácticamente "tirado a la basura" fuera de la escuela.

 

En mis últimos años allí me fui dando cuenta paulatinamente que lo practicaba no colmaba mis expectativas. Sentía que había que gastar mucha energía en los combates. Y que para tener control de las peleas y no terminar muy golpeado, había que tener superioridad física. No le encontraba sentido a todo esto.

 

Y a todo eso se sumaba que yo quería aprender a usar armas orientales, y eso no iba a suceder ahí porque no lo enseñaban.

 

Entonces, en el año 2001 abandoné tras 9 años de práctica, por diferencias insalvables con el profesor.

 

Pedro Fleitas

Con Pedro Fleitas y Juan Manuel Gutiérrez en 2013.

Pero luego de varios meses sin entrenar empecé a notar lo bien que me sentía cuando practicaba artes marciales. Estaba con muchas ganas de volver a las artes marciales, porque me di cuenta de que no me gustaba otro tipo de actividad física. Gracias a mi experiencia pasada pude descubrir que lo mío son las artes marciales tradicionales no competitivas. Quería elegir muy bien qué practicar y no entrar en seguida en cualquier modalidad. Así que pasé un año sin practicar nada pensando bien qué era lo que quería hacer con mi vida.

 

Un día, en el suplemento zonal de un periódico de mucha circulación en el país, vi que le hacían una nota a un maestro de ninjutsu que enseñaba cerca de la zona en dónde yo residía en aquel entonces. Pero en ese momento no le presté atención y a pesar de que leí la nota, la terminé ignorando luego.

Jack Hoban

Con Jack Hoban en 2018.

 

A comienzos del año 2003, el novio que tenía mi hermana en ese entonces me dijo que había comenzado a practicar ninjutsu con su hermano en este mismo lugar que había salido en el periódico. Y me sugirió ir a ver una clase para probar. Así que un día me animé y fui a presenciar una clase. Lo poco que vi me gustó tanto que a la semana siguiente ya me inscribí como alumno.

 

Así comenzaba mi carrera en la Bujinkan.

 

Y a partir de ahí se me abrió todo un mundo nuevo. Aprendí conceptos de estrategia, biomecánica y técnicas de combate, entre otras cosas, que ni se me ocurría que podían existir. Viví en ese estado de asombro durante varios años, hasta que hoy en día me resulta algo normal aprender cosas totalmente desconocidas.

 

Fui aprendiendo con varios profesores, y desde el 2007 aprendo de la mano del Daishihan Juan Manuel Gutiérrez. En 2009 recibí mi cinturón negro de primer Dan.

 

Sentía que lo que estaba aprendiendo encajaba perfectamente con lo que estaba buscando.

 

En el año 2011 me fui a vivir a Brasil, más precisamente en el interior del estado de Bahia. Quería seguir en la Bujinkan pero no había ningún instructor cerca. Se me ocurrió que esa podía ser una excelente oportunidad para compartir mis conocimientos con quien quisiera aprenderlos. Fue entonces que creé mi primer Dojô de Bujinkan, que en ese momento se llamaba Bujinkan Hikari No Senshi Dojô. Tuve varios alumnos y hasta pude llevar a Juan Manuel para que impartiera un seminario.

Nagase

Con el Dai Shihan Nagase en 2019.

 

También fabriqué armas orientales de madera para poder dar mis clases, porque en la región donde estaba viviendo no se conseguían. Y gracias a mis conocimientos sobre cultura japonesa, pude asesorar a practicantes de aikido que daban clases en el mismo lugar que yo.

 

Finalmente, en 2017 volví a vivir a Argentina. Me había quedado muy feliz por la experiencia de haber dado clases de ninjutsu y quería abrir un dojo en Buennos Aires. Pero por el problema era que trabajaba en un empleo de turnos rotativos y no podía tener continuidad en mis clases. Así que solamente me limité a practicar cuando los tiempos me lo permitían.

 

En 2018 Juan Manuel me tomó el Sakki Test, y así recibí el grado de 5° Dan y pasé a ser Shidoshi. Y en 2021 se me concedió el grado de 10° Dan, alcanzando el nivel de Shihan de la Bujinkan.

 

A lo largo de estos más de 20 años de práctica tuve la oportunidad de asistir a varios seminarios con maestros de renombre internacional. Por citar algunos: el español Pedro Fleitas, el estadounidense Jack Hoban o los japoneses Hiroshi Nagase y Toshiro Nagato, además de otros maestros.

 

El 1° de diciembre de 2025, cuando ya mis compromisos me lo permitieron, pude inaugurar mi nuevo Dojô en la ciudad de Buenos Aires, que ahora se llama Bujinkan Koyama Dojo.

 

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